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Es una variedad tradicional de alto valor añadido que se ha ido abandonando por su menor productividad y que ahora se intenta potenciar.

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El Centro Agrario El Chaparrillo, ubicado en Ciudad Real y dependiente de la Consejería de Agricultura del Gobierno de Castilla-La Mancha, va a comenzar un programa plurianual de selección masal a partir de lotes de semilla de judía pinesa de Malagón -aportados por los agricultores y el INIA-, en el que se irá depurando progresivamente esta variedad tradicional para obtener una buena simiente de base que se repartirá entre los agricultores como material inicial de reproducción.
 
Esta iniciativa se llevará a cabo tras los continuos contactos entre los  investigadores y responsables del Chaparrillo con ASAJA y con la Asociación de Cultivadores de Judía Pinesa de Malagón para fomentar y mejorar el cultivo de esta variedad, cuyo logotipo y registro comercial está en manos de esta asociación, que ha comercializado este año unos 14.000 kilogramos.
 
El proyecto del Chaparrillo busca obtener una cantidad suficiente de simiente seleccionada de base que responda a las características fidedignas de esta judía -piel blanca con nerviaduras suaves y oscuras, ombligo amarillento, forma ligeramente arriñonada, mata baja, flor blanca, etc.-, depurando la genética actual hasta conseguir un material más uniforme y homogéneo que facilite su comercialización.
 
En el medio plazo el Centro Agrario se plantea otros objetivos, como el asesoramiento en campo a los agricultores de judía pinesa sobre técnicas de producción ecológica o la mejora de las características agronómicas por medio de programas de mejora vegetal clásica.
 
Una variedad de alto valor añadido que se intenta recuperar.

 


 
Hasta las últimas décadas del siglo pasado, la judía pinesa era muy valorada por los mayoristas y envasadores, especialmente de algunas áreas del Norte como Cataluña o País Vasco, y su precio era superior al de otras variedades.
 
Pero debido a su baja productividad -1.800 kg por hectárea, menos de la mitad de algunas variedad son importadas- y a su exclusión de las ayudas de la Política Agraria Comunitaria, el cultivo se fue abandonando hasta casi desaparecer, manteniéndose de forma testimonial por unos algunos agricultores y hortelanos, que ahora tratan de recuperarla y volver a poner en valor su calidad y diferenciación.